Los Dubreil en la historia dominicana

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La familia en procesos históricos

Pedro Bernardo (Sully) Dubreil

Las primeras muestras de la participación de esta familia en procesos históricos las vemos desde los tiempos de la Anexión a España. Bien sabido es que entre los principales síntomas del malestar de los dominicanos durante este período, que llevaron luego a la restauración de la República, fueron de índole comercial. Sobre esto dice Frank Moya Pons, en su Manual de Historia Dominicana, que: “…otras medidas terminaron creando un clima de malestar colectivo entre los comerciantes, los propietarios y los campesinos, como fueron las limitaciones que el Gobierno quiso imponer al comercio exterior del país en beneficio del comercio con España fijando impuestos a las mercancías y barcos no españoles que llegaran al país mucho más altos que los que pagarían las mercancías y barcos españoles”.

Otras medidas, menos explícitas, tuvieron también incidencia en ese malestar colectivo, como fueron las trabas y las dilaciones de causas en el Tribunal de Comercio, en muchos casos en detrimento de los intereses de los comerciantes dominicanos. Por esto fue afectado Sully Dubreil, quien desde tan temprano como 1861, presentaba numerosas quejas sobre el retraso en el conocimiento de causas comerciales por parte del Tribunal de Comercio, según consta en los expedientes relativos a dichas causas que hemos localizado en el Archivo General de la Nación, instrumentados todos por Manuel de Jesús Galván. Este tema en particular podría ser objeto de estudio para investigadores, para determinar algunos patrones sobre las trabas comerciales durante el Gobierno de la Anexión, con el fin de caracterizar los malestares a los que nos referimos.

Otro punto de desazón para Sully Dubreil fueron los ataques de las autoridades y el clero españoles a las logias masónicas establecidas en Santo Domingo. Escribe Moya Pons también que: “…las élites de los pueblos y ciudades se disgustaron cuando el Arzobispo atacó la masonería en sus cartas pastorales y dispuso el cierre de las logias. Esta medida difícilmente podía ser aceptada, pues la masonería en la República Dominicana no había tenido las características antimonárquicas ni antirreligiosas de la masonería en España, Italia y algunos países latinoamericanos, y sus actividades estaban limitadas a trabajos de asistencia social y a la educación de sus miembros”.

Sully Dubreil era miembro fundador de la logia La Fe N°7, instalada el 23 de diciembre de 1861 en su propia casa. También fue miembro de otras logias anteriores. La referida logia se vio forzada a suspender sus trabajos a causa de la Anexión, el 28 de enero del 1862, para ser reinstalada cuatro años más tarde[iii].

En parte producto de los malestares que ya hemos mencionado, entre otros factores, miembros de la familia Dubreil y ramas de la misma figuran en la nómina de dominicanos residentes en la ciudad de Santo Domingo que actuaron en la Restauración como líderes civiles o que salieron a batirse en el campo revolucionario. Entre estos se destacan Francisco y Abelardo Dubreil.

Del primero, Francisco Dubreil, tenemos, según nota de Leónidas García, en publicación de extractos de los Cuadernos de Apuntes de su padre el Historiador García, que “era deudo muy cercano de Sully Du Breil”[v]. No obstante, no hemos podido ubicarlo en el árbol genealógico de los Dubreil, para determinar quiénes fueron sus padres.

Por algún tiempo, Francisco Dubreil residió en el norte del país. Para 1862 era director de la escuela pública de Moca[vi]. Residió por corto tiempo en Puerto Plata y regresó luego a Santo Domingo, de donde no tardó en partir hacia Santiago para integrarse activamente a la Guerra de Restauración.

En diciembre de 1863, durante el gobierno de Salcedo, Francisco Dubreil ocupó el cargo de Jefe de la Sección de la Secretaría de Relaciones Exteriores y en esa calidad firmaba los documentos oficiales junto al titular Ulises Francisco Espaillat. Prueba de esto último es la copia del Acta de la Independencia de 1863, firmada por Dubreil. Sobre esto dice Leónidas García que esa copia del acta “fue probablemente expedida a solicitud de Alejandro Angulo Guridi, cuando fue a Washington como secretario de la Misión Pujol, pues es el primero que la publica con esta particularidad: en su folleto Santo Domingo y España - Nueva York: Imprenta de N. W. Siebert, 28, 30 y 32, calle de Centre, esquina de Reade - 1864.”

Posteriormente Dubreil fue enviado al Este donde fue secretario del general Eusebio Manzueta, teniendo la jerarquía de Comandante, que en la escala militar de entonces equivalía a la de mayor.

Afirma Rafael Chaljub Mejía, en su Diccionario Biográfico de los Restauradores de la República que: “El 7 de noviembre de 1864 prestaba servicios en la región Sur; se le ordenó trasladarse a Santiago y cuando venía por San Cristóbal murió a consecuencia de un ataque de viruelas”.

El otro que mencionamos entre los entusiastas restauradores fue Abelardo Dubreil, a quien Emilio Rodríguez Demorizi ha clasificado como “adicto a la causa restauradora”. Junto a Francisco Dubreil y otros jóvenes patriotas, fundó la sociedad “Regeneración”, la cual murió a los pocos meses de su fundación debido a las inclementes discordias civiles.

La familia Dubreil, casi en su totalidad, se fue incorporando a la causa restauradora. Asimismo, otros emparentados, que hemos indicado en la genealogía de los Dubreil, también asumieron la causa. Sobre esto escribió Vetilio Alfau Durán que “Según testimonios dignos del mayor crédito, muy poco después de haberse instalado en Santiago de los Caballeros el Gobierno Provisorio de la Restauración Nacional, Manuel María Calero, José Gabriel García, Emiliano Tejera, Felipe Calero, José María Calero y dos o tres ciudadanos más, se comunicaron con los insurrectos de una manera muy sigilosa y se convirtieron en agentes activísimos de la causa nacional dentro de los muros de esta ciudad”.

Asimismo, por sus actividades restauradoras, fueron los Dubreil víctimas de represalias de parte de los españoles. En 1865 el General Don José de la Gándara y Navarro aprisionó y tomó como rehenes a un grupo de personas, como garantía de los prisioneros españoles de la Restauración. Entre estos rehenes se encontraban: Elisa Dubreil de Travieso, Rosa Travieso de Calero, Paulina Enriqueta y Elisa Travieso Dubreil, José María Travieso, Juan Francisco Travieso Dubreil, José María Calero y Felipe Calero.

Algún tiempo después de restaurada la República, ya bajo el gobierno de José María Cabral y Luna, los Dubreil continuaron participando activamente en la vida nacional. El mencionado Abelardo Dubreil pasó a ser compañero de Cabral, hasta el final de sus días.

Mediante Decreto del Poder Ejecutivo del 23 de abril de 1867, se le concedió a Sully Dubreil el derecho a canalizar la boca del río Yuna y navegar por vapor este río y sus tributarios hasta donde fuere posible. Dicha concesión fue prorrogada por un año más, el 16 de diciembre de 1867 y se le otorgó también el permiso necesario para establecer una carretera con sus correspondientes ramales, desde las márgenes del río Yuna hasta la ciudad de Santiago de los Caballeros. Lamentablemente estas obras no llegaron a materializarse.

El 14 de julio de 1867 arribó al puerto de esta Capital el vapor de guerra haitiano La Liberté conduciendo a una comisión de delegados quienes venían investidos por el Gobierno de Haití, acreditados ante el Presidente Cabral, para promover los preliminares de un Tratado de Paz, amistad y comercio entre las dos Repúblicas vecinas. Dichos delegados fueron recibidos por Sully Dubreil, quien les ofreció un almuerzo en su honor el mismo día de su llegada a Santo Domingo.

Para el inicio del gobierno de los seis años de Báez, la suerte que corrían los Dubreil ya era otra. En fecha primero de mayo de 1868 le decía don Manuel María Gautier, Ministro de Relaciones Exteriores de Báez, al encargado de la misma cartera en Haití, acusándole recibo de una carta suya, que había venido acompañada de otra del propio presidente Salnave para Báez, en la cual le pedía libre entrada al país en favor del señor Sully Dubreil, petición contra la cual aduce varias razones de carácter político, que dicho señor estaba acusado “de haber sido de aquellos que recompensaron al asesino que traicionó al General Pedro Guillermo en los tiempos de Cabral”[x]. A raíz de la traición a Pedro Guillermo, fue fusilado el yerno de Sully Dubreil, el General Juan Rosa Herrera, acusado de asesinato. Este estaba casado con Dolores Dubreil, hija de Sully. Un dato interesante sobre este punto, que parecería complicar más aún la trama familiar en estos procesos es el hecho de que una hija de un primer matrimonio de Juan Rosa Herrera, llamada María de la Cruz Herrera Nieves, estuvo casada con Cesáreo Guillermo, hijo del General Pedro Guillermo. En fin, Pedro Guillermo fue fusilado como rojo y Juan Rosa Herrera murió fusilado como azul.

Añadiendo a las razones del gobierno de Báez para prohibir la entrada a Sully Dubreil al territorio nacional era que: “su hijo Abelardo —decía el Ministro de Relaciones Exteriores dominicano— es compañero de Cabral y se encuentra en los puestos de Cahobas, después de haber desembarcado en la isla de San Marcos.”

Sully Dubreil, a pesar de su condición de extranjero, fue expatriado por el desnacionalizante Gobierno de los Seis Años, sufriendo exilio en Curazao por persecución personal del Buenaventura Báez. También estuvo expatriado en Curazao su sobrino Juan Francisco Travieso.

Abelardo Dubreil se mantuvo siempre como un fiel compañero y defensor de Cabral hasta el último de sus días, cuando murió en Puerto Príncipe el 23 de enero de 1872. Noticia de esta muerte da el Arzobispo Meriño a José Gabriel García, en carta del 30 de enero de 1872, en la cual le informa “de Pto. Principe sabemos que murió allí de un ataque de pleuresía el pobre Abelardo Dubreil”.

Partiendo de este breve estudio, se abren campos a estudiar en nuestra historia, ya que no fue la familia Dubreil la única en emprender un esfuerzo colectivo de lucha, pero definitivamente esta misma familia puede seguir siendo objeto de estudio. Las copiosas misivas entre José Gabriel García, Meriño y Luperón son solo un grupo de las fuentes disponibles para ampliar este estudio sobre los Dubreil y demás ramas, como los Travieso y los Calero.

Ahora, habiendo visto un poco sobre el caso de estos descendientes de Juan Francisco Dubreil, resulta evidente que, al igual que como lo fue para la Independencia de la República, los vínculos familiares fueron claves en la propagación del ideal restaurador, manifestándose en la participación, directa o indirectamente, de distintos familiares en el proyecto restaurador y en las luchas que le siguieron.

Genealogía de los Dubreil

El tronco de los Dubreil que hoy estudiamos lo fue Jean François Dubreil, llevado al español como Juan Francisco Dubreil. Era este natural de Vannes, en la región de la Bretaña francesa, cerca de Nantes. Estuvo casado con Paulina Enriqueta Cuast, natural de Curazao, con quien procreó a:

1. Ana Elisa (Ysabel) Dubreil Cuast, quien nació alrededor de 1805. Casó esta con José María Travieso Delpeche, con quien procreó a:

a. José Alfredo Travieso Dubreil, quien nació en Santo Domingo el 15 de junio de 1833. Casó el 4 de enero de 1860, en Santo Domingo, con Agueda Eugenia Coén, hija de Abraham Coén y Olimpia Mansuet; procreando a:

      i.      Elisa Travieso Coén, quien nació el 10 de octubre de 1860; y
      ii.      Fernando Abraham Travieso Coén, quien nació este último en 1862. 

b. María Rosa de Lima Travieso Dubreil, quien nació el 19 de noviembre de 1835, quien casó con Felipe María Calero López, hijo de Felipe Calero Enríquez y María Encarnación López;

c. Juan Francisco Travieso Dubreil, quien nació el 3 de mayo de 1837, quien casó con Juana Francisca Guerrero; procreando a:

       i.      Ana Elisa Travieso Guerrero, fue bautizada el 25 de agosto de 1876 en Santo Domingo;
       ii.      María Dolores Isaura Travieso Guerrero, quien nació en 1878;
       iii.      José María Travieso Guerrero, quien nació en 1881; y
       iv.      Francisco Gregorio Travieso Guerrero, quien nació en 1884. 

d. Paulina Enriqueta Travieso Dubreil, quien nació el 6 de abril de 1839. Casó ella, el 25 de junio de 1874, en la Catedral Santa María de la Encarnación, con Manuel María Calero López, hijo de Felipe Calero y Encarnación López. con quien procreó a:

         i.      Felipe Gregorio Calero Travieso (1875-1883);
         ii.      Miguel Ernesto Calero Travieso (22 de agosto de 1876-1878);
         iii.      María Oliveta Calero Travieso, fue bautizada el 23 de diciembre de 1877; y
         iv.      Evelina Calixta Calero Travieso, quien nació en 1880; y 

e. Juana Isabel Travieso Dubreil, quien nació alrededor de 1842.

Elisa Dubreil Cuast murió en 1866 y José María Travieso en 1880, con 80 años de edad.

2. Juan Luis Gastón Dubreil Cuast, quien nació alrededor de 1806. Con Inés Quesada procreó a:

a. Altagracia Dubreil Quesada, quien nació en 1828; y

b. Juan Altagracia Dubreil Quesada, quien nació en 1829.

Juan Luis Gastón Dubreil Cuast casó en Santo Domingo, el 17 de agosto de 1833, con María Teresa Vásquez Cabral, hija de Francisco Vásquez y Francisca Cabral. Hijos de este matrimonio fueron:

c. Filomena Matilde Dubreil Vásquez, quien procreó a:

          i.      Gastón Dubreil,
          ii.      Pablo Ángel María Dubreil. 

Con Telesforo Volta, Filomena Dubreil procreó a:

         iii.      Manuel Gastón Volta Dubreil, quien nació cerca de 1876 y  bautizado el 23 de febrero de ese mismo año en la Catedral Santa María de la Encarnación. 

d. Alejo Dubreil Vásquez;

3. Pedro Bernardo (Sully) Dubreil, de quien no sabemos si fue hijo de la señora Cuast, ya que no tenemos ningún registro que lo señale, nació en Bonaire cerca de 1809. Él casó con María Merced Román, el 23 de septiembre de 1827, en Santo Domingo. Sully Dubreil tuvo los siguientes hijos:

a. Abelardo Dubreil, quien murió en Puerto Príncipe el 23 de enero de 1872. Sobre este dice Rodríguez Demorizi en su obra Próceres de la Restauración que fue un “adicto a la causa restauradora.”

b. Luis Felipe Dubreil, quien nació cerca de 1855, casó con Avelina Fernández, con quien procreó a:

           i.      Julia Dubreil Fernández, quien nació alrededor de 1874;
          ii.      Balbina Emilia Dubreil Fernández, quien nació alrededor de 1883;
          iii.      Luis Dubreil Fernández;
          iv.      Elvira Dubreil Fernández; y
          v.      Rafael Dubreil Fernández, quien nació en 1885. 

c. Dolores Dubreil, quien casó en Santo Domingo, el 10 de febrero de 1865, con el General Juan Rosa Herrera, hijo de Víctor Herrera y Catalina Peguero.

Con la señora Ramona Rosa, Sully Dubreil tuvo a:

d. Antonia Dubreil Rosa, quien casó con Carlos Antonio Dechapte, el 16 de octubre de 1850, en la Catedral Santa María de la Encarnación. Con este procreó a:

           i.      Carlota Eloísa Dechapte Dubreil, quien nació en 1852; y
           ii.      Ana Dechapte Dubreil, quien nació en 1855. 

4. Olivette Dubreil Cuast, quien nació alrededor de 1812. Casó con José Ginebra Pou, natural de Cataluña, España, el 31 de julio de 1850. Desconocemos si estos dejaron descendencia.

5. Antonia Josefa (Antoinette) Dubreil Cuast, quien nació el 1 de octubre de 1817. Fue bautizada el 8 de noviembre de 1817 en la Iglesia de Santa Bárbara, siendo sus padrinos Antonio Pérez e Isabel Dubreil. Con Pedro Perdomo, Antonia Dubreil procreó a:

a. Pablo Enrique Dubreil, quien nació en 1855. Él casó en Santo Domingo, el 27 de junio de 1878, con Virginia Victoria Gautier Hinojosa, hija de Manuel María de la Concepción Gautier y Evarista Rafaela Hinojosa Campillo.

La descendencia de este matrimonio fue la más numerosa entre los Dubreil, a saber: Victoria; Hipólito; Gastón; Antonia Josefa; Pablo Enrique, quien abandonó el país y no se tuvo más noticia de él; Hortensia; Belén, quien falleció en 1941; Carmen; Paulina Enriqueta, quien nació en 1879; Virginia, quien nació alrededor de 1894; y Manuela María Dubreil Gautier, quien nació esta última alrededor de 1899.

Enrique Dubreil murió en 1923 y Virginia Gautier en 1940.

Del matrimonio Dubreil Gautier descienden la mayoría los Dubreil que están todavía entre nosotros, particularmente: las familias Dubreil Ricart, Dubreil Lluberes, Gómez Dubreil, Álvarez Dubreil, Dubreil Pereyra, Turull Dubreil, Dubreil Bancalari, de Backer Dubreil, Lomba Dubreil, Porcella Dubreil, Bonetti Dubreil y Dubreil Simó.

Por último, la más joven de los Dubreil Cuast fue:

6. Josefa Matilde Dubreil Cuast, quien nació el 25 de enero de 1820. Fue bautizada el 9 de mayo de 1820 en la Iglesia de Santa Bárbara, siendo sus padrinos José Colón y Matilde Dubreil. Ella casó con Fernando Schack ,el 1 de septiembre de 1858, en la Iglesia de Santa Bárbara. Estos procrearon a:

a. José Nicolás Schack Dubreil, quien nació el 10 de septiembre de 1859;

b. Eduardo Renato Schack Dubreil, quien nació alrededor de 1862. Él casó con María Francisca Moscoso, el 25 de junio de 1887 en la Catedral Santa María de la Encarnación, Santo Domingo; y

c. Ernesto Valentín W. Schack Dubreil, quien nació alrededor de 1864. Él casó con Eugenia Pittaluga el 18 de mayo de 1889 en Santo Domingo.

Pauline Henriette Cuast, madre de la prole Dubreil Cuast, residía hacia 1850 en la otrora llamada Plaza del Mercado de la ciudad de Santo Domingo. Ella murió en 1853 y sus restos reposan, junto a gran parte de sus hijos en el cementerio de la Av. Independencia. Desconocemos la fecha en la que murió su esposo, Juan Francisco Dubreil.

Referencias

  • Moya Pons, Frank. Manual de Historia Dominicana. 14° Edición, Caribbean Publishers, Santo Domingo, 2008.
  • López-Penha, Haim. : La Masonería en Santo Domingo. Santo Domingo, Edit. Stella, 1956.
  • Restauración 1963-1965, Editoriales. Clío No. 10, Academia Dominicana de la Historia, 1934.
  • García, Leónidas. Miscelánea Histórica. (Extractos de los Cuadernos de Apuntes del Historiador García). Clío No. 113, Academia Dominicana de Historia, 1958, Pág. 81.
  • Rafaela Joaquín de Lowden. Moca en la historia de la educación dominicana. Eme Eme, Vol. XIII, Número 75, Noviembre/Diciembre 1984, Pag. 49.
  • Chaljub Mejía, Rafael. Diccionario Biográfico de los Restauradores de la República. Colección Banreservas, Serie Historia, Segunda Época, Volumen 2.
  • Alfau Duran, Vetilio. El General Gándara y los Rehenes de 1865. La Conducta de Galván. Clío No. 105, Academia Dominicana de Historia, 1955, Pág. 163.
  • Copiador de oficios de Relaciones Exteriores. Boletín del Archivo General de la Nación, No. 64, enero-marzo 1950, p. 133.
  • Meriño, Fernando Arturo. Documentos Inéditos. Archivo General de la Nación. Vol. XXVIII, Santo Domingo, 2007, Pág. 253.


genealogista- Jaime Alberto Read Ortega